Colombia tras la eliminación por penales ante Suiza. Colombia tras la eliminación por penales ante Suiza.

Selección Colombia: En surcos de dolores

Opinión

El conjunto cafetero cerró su participación en la Copa Mundial 2026, dejando incertidumbre y dudas de cara al futuro.

Zozobra, decepción, desilusión. Estas son algunas de las palabras que describen la sensación del hincha colombiano tras la eliminación de la Tricolor ante Suiza en los octavos de final de la Copa Mundial. Y es que, luego de ocho años sin participar en la fiesta más importante del fútbol, el país llegaba con más ilusión que nunca, con una energía desbordada que inundó de alegría todos los rincones de Norteamérica, desde Vancouver hasta Guadalajara; sin embargo, esta tampoco fue la ocasión.

Curiosamente, la tristeza no fue el ingrediente más fuerte del cóctel de emociones que nos dejó enguayabados; fue la ira. Una ira desmedida porque no fue suficiente tener la mejor defensa del torneo. La ira por revivir una vez más la misma pesadilla, porque, pese a contar con el talento suficiente, el fútbol tenía otros planes para nuestro país.

El amor en los tiempos del cólera

A pesar del resultado, es importante defender el amor por estos colores que han logrado unirnos en muchas ocasiones, sin importar las condiciones. Aunque el desenlace fue cruel, la eliminación ante Suiza fue lo mejor que le pudo pasar a Colombia. Este golpe fue necesario para detectar el problema más grande del equipo: la jerarquía.

Un elemento que ha sido esquivo en la identidad futbolística del país, cediendo ante la indecisión, la ansiedad, e incluso, el miedo al fracaso en momentos clave. Las finales internacionales en categorías inferiores, la Copa América 2024 y la reciente salida del Mundial son una fiel muestra de ello. Porque no es suficiente salir a jugar con actitud, si la esencia ganadora se queda en el banquillo.

El futuro: ¿una nueva historia?

Las declaraciones de jugadores como Jhon Arias son esa luz que da esperanza al futuro del fútbol colombiano, dejando de lado el pensamiento conformista y reconociendo la urgencia de retribuir el apoyo de la gente con títulos y logros tangibles. Sin embargo, este futuro se debe construir desde la raíz, eliminando ciertos invasores que, desde despachos, patrocinios y escritorios, se han encargado de dañar el camino de la Selección, priorizando el dinero por encima de la pasión.

Más allá del resultado en el campeonato, la clave para cerrar la brecha entre Colombia y el éxito internacional debe basarse en la continuidad. Y es que, desafortunadamente, la mayoría de las jóvenes promesas no completa el camino formativo, lo cual, junto con un torneo local sin competitividad, termina estancando la progresión de las grandes joyas. Una vez se reconozca el verdadero talento colombiano y se dejen los caprichos «deportivos» incoherentes, el fútbol nos retribuirá lo que hemos soñado.

¿Y Néstor Lorenzo?

Hay que ser coherentes con la necesidad de la Selección Colombia, y si bien es cierto que la actuación de Néstor Lorenzo en la cita orbital fue lamentable, el técnico argentino ha llevado un proceso estable, alcanzando una final de Copa América y regresando al país a una Copa del Mundo, dejando un ciclo con buenas cifras. Ahora bien, ante el inminente relevo generacional, Lorenzo debe reconocer las virtudes de varios jugadores jóvenes, que están llamados a tomar el camino de la selección en los próximos años.

Sin embargo, el inconformismo entre la afición y los directivos es notable, dejando en duda la continuidad del técnico por algunas preferencias hacia ciertos nombres. Siendo así, la única manera en que Colombia puede tomar el rumbo correcto, es acudiendo al talento joven, reconociendo a los jugadores que realmente tienen lo necesario para ocupar un lugar en el cuadro nacional.

La fecha FIFA regresará en septiembre, por lo que el reloj ya está en marcha, y tanto la Federación Colombiana de Fútbol como Néstor Lorenzo y todos los involucrados, deben escoger el camino a seguir; una decisión que nos puede acercar a la gloria o dejarnos estancados en el lema más habitual del fútbol cafetero: gracias guerreros.

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Michael López
Economista con Énfasis en Finanzas Internacionales. Universidad de La Sabana. Redactor y periodista.

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