El Deportivo Cali venció a Independiente Medellín en Palmaseca en un partido condicionado desde el inicio por una temprana expulsión, un arbitraje discutido y un desarrollo más trabado que brillante.
Deportivo Cali e Independiente Medellín se enfrentaron por la segunda jornada de la Liga BetPlay 2026-I en el estadio Palmaseca. Tanto locales como visitantes tuvieron un inicio de torneo similar, tras caer como visitantes frente a Jaguares y Deportivo Pasto, respectivamente, por lo que ambos llegaban con la necesidad de sumar.
El equipo dirigido por Alberto Gamero presentó una sola modificación respecto al partido anterior: Felipe Aguilar apareció como titular en lugar de José Caldera, quien había tenido un rendimiento poco destacado ante Pasto. Por su parte, el Poderoso de la Montaña mostró dos novedades y un cambio en su esquema táctico, pasando de un 4-2-3-1 a un más clásico 4-4-2, con el recién llegado Didier Moreno en función de pívot y otro refuerzo, Yony González, en ataque como doble nueve junto a Fydriszewski.
Un inicio marcado por el VAR
Apenas iniciado el encuentro, el árbitro Jonnathan Ortiz asumió protagonismo. Tras un llamado desde el VAR, decidió expulsar a Yony González por un pisotón en una acción intrascendente en la mitad de la cancha. Aunque se trató de una jugada desafortunada, pudo haberse resuelto con tarjeta amarilla y no habría generado mayor polémica. La expulsión al minuto 7 condicionó por completo la primera parte: se jugó poco y el compromiso estuvo marcado por constantes faltas e interrupciones, con un clima cercano a la batalla campal.
El primer gol llegó luego de una extensa pausa tras una posible infracción en el área, que finalmente fue sancionada como penalti. En un partido con ese desarrollo, no podía ser de otra manera. El fallo fue correcto y la falta existió, pero una vez más la intervención del VAR se prolongó más de lo necesario, quitándole aún más ritmo a un juego ya trabado. Hurtado ejecutó con potencia hacia el palo izquierdo del arquero, que nada pudo hacer para evitar la anotación.
La actuación arbitral fue el aspecto más relevante del primer tiempo. Ortiz mostró siete tarjetas, incluida la expulsión, y su criterio disciplinario dejó dudas, especialmente por dos acciones en las que los locales pudieron haber visto la roja, situaciones que parecían más claras que la sanción mostrada en el inicio del partido.
DIM no se escondió pese a la expulsión
En la segunda mitad, ambos equipos salieron a proponer. Los azucareros buscaron ampliar la ventaja y aprovechar la superioridad numérica, mientras que Medellín intentó encontrar el empate. Fue entonces cuando apareció el partido que todos esperaban: un duelo intenso, de ida y vuelta, en el que la visita no dio la sensación de estar jugando con un hombre menos.
El que no los hace, los ve hacer, y eso fue exactamente lo que le ocurrió al DIM. En su mejor momento, Cali aprovechó un contraataque y, al minuto 63, Martínez filtró un pase al vacío para “Titi” Rodríguez, quien tras una gran carrera definió con potencia para aumentar la diferencia. La eficacia de “Titi” entrando desde el banco resulta sencillamente impresionante y, con actuaciones como esta, podría ganarse un lugar en el once inicial, su principal objetivo.
El Poderoso continuó empujando y sus esfuerzos tendrían recompensa. En una acción aislada, Mancilla, con apenas 17 años, sacó un remate desde media distancia y, con cierta complicidad de Gallese, firmó un golazo alrededor del minuto 74.
Carácter sin orden
Ocho minutos más tarde llegó el tanto definitivo, encargado de sentenciar el compromiso. En su afán por igualar el marcador, Medellín dejó muchos espacios y el conjunto local supo capitalizar las pocas opciones que generó. Así, Johan Martínez, quien ya había asistido en el segundo gol, cerró la noche con una anotación y una actuación sobresaliente que lo consagró como la gran figura del partido.
El resultado deja lecturas claras para ambos equipos. Medellín necesita ordenar y limpiar su juego, pues los errores individuales y las desconcentraciones siguen costándole goles y puntos importantes. Aunque mostró carácter y competitividad pese a la inferioridad numérica, esas fallas terminan pesando en el marcador. En Cali, en cambio, el triunfo se recibe con alivio: logra sumar de a tres, pero sin una superioridad tan marcada como cabría esperar jugando en casa y con un hombre de más durante prácticamente todo el partido. No obstante, Alberto Gamero parece empezar a encontrar un once titular y una idea más definida. Del otro lado, Alejandro Restrepo enfrenta un momento clave y deberá dar un timonazo si pretende mantenerse al frente del “equipo del pueblo”.

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